Así conocí el shiatsu con pies descalzos

Así conocí el shiatsu con pies descalzos

Mi carrera como terapeuta corporal se remonta hacia unos 9 años atrás. En aquella época trabajaba con técnicas occidentales como el quiromasaje y el masaje deportivo primordialmente. Con el tiempo comencé a desarrollar cierta preocupación por mis manos, especialmente porque desde pequeño dedico parte de mi tiempo a las artes marciales.  ¿qué hubiera pasado si algo le ocurría a mis manos?

Definitivamente no veía mi vida sin la posibilidad de hacer masajes. Fue entonces cuando comencé a buscar alternativas, y dí con el Barefeet Shiatsu, Ashiatsu, o Shiatsu con pies descalzos. Debo confesar que sentía cierta familiaridad con la técnica. Hacía un tiempo ya que llevaba aprendiendo masaje tradicional tailandés, en el que se usan los dedos, palmas, antebrazos, codos, rodillas y pies. Pero de ahí a realizar toda una sesión exclusivamente con los pies había una gran distancia.

Esta original técnica japonesa se lleva a  cabo a nivel del suelo, sobre colchoneta o futón. Ambos, terapeuta y cliente deben llevar ropa cómoda y suelta. Como con cualquier otro tipo de terapia, el ambiente es importante, pero más que nada, la disposición a experimentar algo completamente nuevo. Y es que dada su forma, los pies poseen la facultad de ofrecer una nueva gama de sensaciones diferentes y agradables. Además, desde el lado del terapeuta es posible despertar la sensibilidad dormida por tenerlos eternamente confinados a un calzado.

En todos estos años, nunca he dejado de practicar el Ashiatsu, sea utilizando partes de ella en el marco de un tratamiento con otra técnica, o empleando la secuencia completa. Y es que con los años me he dado cuenta de las ventajas de trabajar de pie. En primer lugar, el desgaste físico y energético es mínimo. No importa cuántos masajes hayas hecho durante el día, siempre podrás seguir trabajando con los pies. Otra característica que encuentro deviene justamente de su peculiaridad pragmática. No sólo no me canso al practicarla, sino que me resulta particularmente entretenida, realmente paso un buen momento trabajando con los pies. Finalmente, las manifestaciones del que recibe constituyen una gran motivación. No sólo por encontrarnos con expresiones de relajación profunda, sino por la perplejidad al sentir los pies en todo el cuerpo.

“Todos los caminos conducen a Roma”, dice la sabiduría popular. Personalmente considero que la formación y la experiencia nos enriquecen como terapeutas y hacen la diferencia en nuestro estilo. Por eso, cuando por diferentes motivos no nos encontramos en posición de hacer uso de un determinado recurso, hemos de poder llegar a la “Roma” de la relajación, armonía y salud, a través de cualquier “camino” afín a nuestra filosofía del bienestar natural. Sin lugar a dudas el Ashiatsu cumple con los requisitos para configurarse como “camino válido”, es decir, un sistema de prevención y sanación en sí mismo, susceptible de ser aprendido por cualquiera, y de ser empleado a cualquiera en cualquier lugar. En otras palabras, si el Ashiatsu tuviera apellidos, éstos serían: versatilidad y eficiencia.

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César Ariel Sandoval

Masajista y Maestro de Masaje Tradicional Tailandés

 

About the Author

Terapeuta y Maestro de Masaje Tradicional Tailandés. Director de Shivathai.

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El ashiatsu como tratamiento, y como complemento - 15/12/2013 Reply

[…] empezar, este “shiatsu con pies descalzos” como se lo suele llamar, no necesita de soportes, estructuras o camillas adaptadas para su […]

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