Efectos del masaje tailandés... en el terapeuta!

Efectos del masaje tailandés… en el terapeuta

En todos lados se habla sobre los efectos del masaje sobre el cliente, pero nosotros, los terapeutas, hemos de ser tomados en cuenta con igual importancia. Por eso en este post te cuento los efectos del masaje thai en el terapeuta.

El masaje tailandés posee influencias de la medicina ayurvédica. Esto es así porque el padre de la medicina tradicional tailandesa, el Dr. Shivagokomarpaj, nació en la India.

Este dato es fundamental para comprender en buena parte por qué este sistema recuerda tanto al hatha yoga.

Ahora bien, si todo el mundo conoce los beneficios de la práctica del yoga, ¿puede que el asistir posturas beneficie al que lo dá?

Siempre que se habla de masajes, se habla de los beneficios del recibir, pero poco y nada se habla de los beneficios de dar un masaje.

Cualquiera podría aducir que tal trabajo corporal podría no menos que causar un intenso desgaste físico y energético, y hasta problemas posturales y musculares.

Sin embargo, lo que a simple vista parecería una mera cuestión de sentido común, tal vez no lo sea tanto si analizamos en detalle algunas características del Masaje Tradicional Tailandés.

Para empezar, el masaje tailandés consiste en un conjunto de estiramientos, flexiones, presiones palmares, digitales, con el antebrazo, codos y los pies.

Al usar todo el cuerpo, el receptor percibe una interesante variedad de sensaciones, cosa que lo hace completamente diferente a cualquier otra técnica.

Se practica a nivel del suelo, en colchoneta o futón, y no se usan aceites ni cremas, al no necesitar tocar la piel de manera directa, todo el trabajo se realiza con ropa.

Existen varias ventajas al trabajar en el suelo, tanto para el receptor como para el terapeuta. En primer lugar, el suelo permite una mayor variedad de movimientos y estiramientos.

En segundo lugar, resulta práctico y versátil por no necesitar ni aceites ni camilla ni ningún elemento especial más allá de una manta, futón o colchoneta para tenderse.

Respecto del terapeuta, trabajar con el masaje tailandés constituye también una experiencia completamente distinta a la de trabajar de manera tradicional en camilla.

Primero porque no se fuerzan posturas antinaturales.

Segundo porque al utilizarse todo el cuerpo, el desgaste es mucho menor.

Tercero, cuando se tiene cierto nivel y dominio de la técnica, la conciencia corporal y la respiración son elementos que se ponen en práctica de manera automática, por lo que puede decirse que al trabajar sobre el paciente, no solo se trabaja para el restablecimiento de la salud del receptor sino que representa una gimnasia respiratoria, un trabajo corporal completo, y hasta una meditación en movimiento para el dador.

Otra característica fundamental de la técnica es la de utilizar el propio peso del cuerpo, y esto se logra a través de un buen conocimiento de mecánica corporal.

Es decir que, por lo menos desde el método Shivathai, uno aprende a aprovechar la estructura y movilidad del propio cuerpo con respecto a la del receptor para ejercer el estímulo que deseamos, no solamente sin dañarnos sino además obteniendo un beneficio para nosotros mismos.

Con este conocimiento, el trabajo se vuelve sencillo, entretenido, y sobre todo, sin esfuerzo.

No debemos olvidarnos de la cuestión del ritmo.

Me agrada poner en paralelo al masaje y la música.

En el masaje debe haber harmonía, equilibrio, y un compás.

Y esta es otra peculiaridad propia del masaje tailandés, aunque no muchos practicantes y maestros hagan demasiado énfasis en ella.

La cadencia es esencial para relajar al cliente, no es lo mismo una frecuencia de presiones rápida y desordenada, que una pausada y rítmica.

De la primera podemos esperar una confusión de estímulos en receptor, mientras que en la última lo más probable es que consigamos un estado de conciencia relajado, con más receptividad al tratamiento y mejores resultados.

También está el tema de la respiración.

El terapeuta debe mantener una respiración pausada y tranquila durante toda la sesión, este tipo de respiración promueve un estado de paz y tranquilidad interior, que luego es transmitida o “contagiada” al receptor.

No olvidemos que a través del masaje no sólo transmitimos presión, fricción, percusión y demás tipos de estimulación física, sino que además transmitimos nuestro propio estado mental, nuestra energía, por eso el terapeuta es el primero que debe librarse del stress, y una buena forma de hacer esto es a través del control de la respiración.

Luego de una hora u hora y media de mantener una respiración conciente y controlada, el efecto en el dador es de un profundo estado de serenidad.

Por último, está el asunto de la conciencia.

La conciencia de que dispone el terapeuta a la hora de efectuar un masaje hará la diferencia entre un mero tratamiento externo, y uno verdaderamente holístico, que además tenga consecuencias no sólo en el paciente, sino en el cuerpo, mente y espíritu propios. Una mente enfocada al servicio y la humildad, a un sentimiento verdaderamente humanitario harán del tratamiento una verdadera herramienta de crecimiento y evolución espiritual.

En cierta oportunidad, el director del “Viejo Hospital de Chiang Mai” me comentó: “A nosotros los tailandeses nos encanta el yoga, pero somos muy perezosos, así que preferimos que alguien haga yoga en nosotros, por eso creamos el nuad boran”.

De ahí que al masaje tailandés se lo llame también yoga pasivo, o incluso yoga para perezosos. Pero este hecho de guiar o acompañar al receptor en posturas de yoga, obliga al terapeuta a adoptar posturas que también serán provechosas para sí.

En otras palabras, el realizar un tratamiento completo de masaje tailandés se traduce en una gimnasia suave para quien lo ejerce, de modo que tonifica su musculatura y relaja su estado mental. La sensación de dar un masaje thai debería ser similar a la de tomar una clase de yoga, tai chi o similar.

Por eso, llegar a dominar la técnica significa no solamente adquirir la capacidad de entender y atender las necesidades particulares de cada paciente, sino la maravillosa cualidad de promover y acelerar los procesos de sanación en el otro, y a la vez, en uno mismo.

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About the Author

Terapeuta y Maestro de Masaje Tradicional Tailandés. Director de Shivathai.

Leave a Reply 4 comments

rosa maria jiménez - 01/08/2013 Reply

Cómo me ha gustado tu artículo Cesar, que bonito! Ya en mi primera clase del curso de terapeuta, el profesor nos enfatizó para privilegiar siempre aquel tiempo de silencio y recogimiento antes de empezar el masaje. Mantener este estado de conciencia durante todo el masaje nos lleva a sentir que verdaderamente sólo somos un canal.

    César - 01/08/2013 Reply

    Totalmente Rosa!

Superando un post-operatorio traumático haciendo masaje thai - 21/04/2016 Reply

[…] no lo creas, no solo el recibir masaje thai puede ayudarte a superar un problema de salud, también te puede ayudar aprender a darlo. Y prueba de ella es mi entrevistada de hoy Carmen Gonzáles quien mejoró su coordincación y […]

4 pensamientos de poder para masajistas y aspirantes - 07/06/2016 Reply

[…] de la danza, y con el tiempo logra perfeccionar su estilo, como buen masajista thai has de disfrutar de cada masaje y lo que aprendes de él, si haces esto, con el tiempo inevitablemente alcanzarás la […]

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