El masaje tailandés como práctica sagrada

El masaje tailandés como práctica sagrada

Siempre comento que el masaje tailandés constituye, más que una técnica o tratamiento, una actividad sagrada en Tailandia, comenzando por el hecho de haber surgido en los templos. Ahora bien, ¿cómo puede esa sacralidad impregnar nuestras vidas como terapeutas? O lo que es lo mismo, ¿cómo hacer que tu práctica de masaje tailandés se transforme en una práctica espiritual?

Uno de mis maestros, Yogi Sarveshwarananda Giri, me contó una vez la historia del Hermano Lorenzo.

El Hermano Lorenzo nació en Francia allá en el siglo XVII. Tuvo una vida ordinaria hasta comenzar su edad adulta, cuando decidió internarse en un monasterio, sin saber muy bien qué hacer con su vida.

Simplemente, el Hermano Lorenzo adoptó la práctica de charlar con Dios a cada instante, y dedicar cada uno de sus actos a Él.

Habiendo sido puesto a cargo de las tareas de la cocina, y sin que esta fuera su actividad favorita (se cuenta que de hecho le desagradaba bastante), tomó el hábito entregarse a sus obligaciones por amor a Dios. Entonces, para cada tarea miraba al cielo y decía: “Dios, ahora lavaré tus platos”, o “Dios, ahora barreré la cocina de tus hijos”, y a continuación, ejecutaba su labor.

La cuestión es, que el Hermano Lorenzo se convirtió en un santo, poco se sabe en occidente de este personaje, tal vez porque él mismo huyó del reconocimiento alegando que “los entretenimientos externos lo estropean todo”.

Ya en la última parte de su vida, confesó que en su ansia de conocer y percibir la esencia de Dios, había probado varios métodos, y que nada le había dado más resultado que ofrecer con amor cada uno de sus actos. Su secreto radicaba en que su actividad mundana y sus momentos de oración no eran diferentes. Tal era su amor y concentración, que ni la tarea más burda lo distraía de la presencia de lo Divino.

¿En qué se relaciona la vida del Hermano Lorenzo con el masaje tailandés?

Entonces, lo que me queda como enseñanza de la vida de esta gran alma, es que si una actividad tan común como barrer o lavar los platos puede conducirnos a tener una experiencia personal con Dios, cuánto más puede hacer una actividad que en sí misma es sagrada y apunta a brindar un servicio para activar un proceso de armonización en el otro, como es el masaje tradicional tailandés.

La clave está pues, en ofrecer ese servicio que estamos a punto de dar a nuestro cliente, hacia Dios, bajo cualquiera de sus formas o nombres. Sea Yaveh, Alah, Buda, Krishna, o Shiva, mi propuesta es que ofrezcas ese masaje a la idea de Dios que te sea más familiar de acuerdo a tu cultura o inclinación. Y si no tienes una creencia definida, te sugiero que al hacer el saludo inicial antes del masaje, cierres los ojos y proyectes en tu mente una luz brillante, o hagas el esfuerzo de traer una sensación de paz y armonía a tu corazón. O bien algún valor en el que creas fervientemente, como la justicia, la hermandad, o la compasión.

Otra práctica que sigo poniendo en práctica regularmente es la de repetir un mantra al compás de la secuencia rítmica de presiones palmares y digitales. En mi caso, como devoto de Shiva, al trabajar sobre un cliente, voy repitiendo mentalmente OM (al inhalar), NAMAH (al exhalar), y SHIVAYA (al inhalar otra vez), luego OM (al exhalar), y así sucesivamente.

Lo mismo puedes hacer con cualquier otro mantra, puede ser el OM-MANI-PADME-HUM de los budistas, el OM-SHANTI, mantra para la paz, o bien repetir el nombre Je-sus. La idea es que coordines las sílabas con la respiración y las presiones, y que elijas el nombre o mantra que más te represente o el que te hayan asignado tus maestros.

Te puedo asegurar que es una práctica muy poderosa,  que logrará que tu conciencia se expanda, al tiempo que logras una mejor conexión con la persona que recibe el masaje, además de mejorar la calidad del tratamiento. No olvides que somos canales de todo lo que nos pasa en el interior mientras tocamos a alguien, así que si alcanzas un estado de paz y serenidad durante el tratamiento, cual sesión de meditación, eso mismo transmitirás a tu cliente.

Conclusión

Puede que tu trabajo como masajista thai te guste mucho, pero en algún punto no deja de ser un trabajo como cualquier otro. Haz una diferencia para ti y para tu cliente, transforma tu tratamiento en una experiencia espiritual. Dedica el masaje a Dios, a un santo al que veneres (como terapeuta thai podrías elegir a Shivago), o a tu maestro. Incorpora un mantra o el nombre de la Divinidad que se sea más familiar, y haz de la sesión de masaje thai, una verdadera danza meditativa, que te conduzca hacia la comprensión de lo Absoluto y la unión con el Eterno…

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About the Author

Terapeuta y Maestro de Masaje Tradicional Tailandés. Director de Shivathai.

Leave a Reply 3 comments

El éxtasis a través del masaje thai? - 22/12/2013 Reply

[…] budista. Le conté la historia sobre un santo cristiano francés del siglo XVI al que llamaban “Hermano Lorenzo”, quien afirmaba que había practicado varios sistemas de meditación y oración profunda, y sin […]

Rianna Mcculloch - 22/03/2015 Reply

Me encanta! Voy a incorporar mis mantras con el masaje. Gracias.

jose - 16/07/2017 Reply

Perfecto,lo tendré en cuenta.Muchas gracias.

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